Desde que en 2011 el SNP ganara las elecciones en Escocia, el punto de su programa más ‘mediático’, el referéndum de independencia, no ha dejado de sobrevolar el panorama político del Reino Unido. Y fue Alex Salmond quién confirmó que, en efecto, no era una simple idea en busca de votos, sino que ha sido plasmada de inmediato.
A simple vista puede sorprendernos la predisposición de Londres a que se lleve a cabo, pero consideran que el pueblo escocés tiene toda la legitimidad para ser preguntado sobre esta cuestión. Sin embargo, donde realmente empiezan los problemas es en el momento de concretar los términos del mismo. Tanto la fecha en la que tendría lugar como la pregunta exacta a la que se debe responder son motivo de quebraderos de cabeza indistintamente para los políticos de Londres y Edimburgo.
| Alex Salmond, en un acto de su partido |
El parámetro del tiempo se considera fundamental, pues éste corre a favor de Salmond. Según las encuestas, la idea de independencia va calando progresivamente y tiene mayor seguimiento entre los jóvenes. En caso de que el gobierno del SNP logre salir con vida de la crisis económica y mejorando las perspectivas de crecimiento para Escocia, serán muchos los que se apunten a la idea de que no necesitan a sus vecinos para seguir su discurrir como país.